Es sin duda un fenómeno real, que en la historia de la humanidad siempre ha existido una dinámica de influencia, transmigración, intercambio comercial, transculturación y otros aspectos entre los pueblos. La música y todo arte no son una excepción, sino parte de toda esta dinámica de transculturación, intercambio e influencia.
 
Es America Latina, el continente que por la cercanía de las exuberantes colonias y la fuerte hegemonía imperante después de la conquista, que ha sufrido una transmigración global; se podría decir, que este continente es el resumen genético racial y cultural del mundo, ya que allí están representadas casi todas los orígenes e influencias de otras culturas (africana-arabe-latina, anglo-europea, asiática y nativa ancestral), convirtiéndose en un nuevo crisol de mestizaje o depósito de mezcla o simbiosis de las demás culturas concomitantes.
Es en esta conquista que llegó la guitarra, por entonces llamada Vihuela, que fue el principal instrumento que trajo el lenguaje armónico y melódico que influenció contundentemente en la transculturación y desarrollo posterior en el arte musical, trayendo el lenguaje tonal del barroco (1479 de nuestra época).
 
Es así que los instrumentos nativos de origen sonoro pentatónico y diatónico empezaron por medio del mestizaje a fusionarse con los foraneos, dando un frondoso lenguaje popular que es uno de los pilares fundamentales de la actual manifestación musical de Sudamerica.
Bien, es así que en mi vivencia como compositor e interprete vi la necesidad imperante de ampliar la gama del espectro sonoro de varios instrumentos originarios y de otros foraneos, para que ellos puedan tener un gama más amplia tonal en tesitura y tener una posibilidad de diálogo tonal en base del cromatismo, manteniendo el color tímbrico de su identidad, sin que estos sustituya a los originales-nativos, sino como un complemento necesario para un lenguaje y concertación musical mutua, de diferentes culturas o latitudes.
Esta propuesta de innovación instrumental va más allí de toda frontera geográfica, ideológica o política, siendo el instrumento un verdadero mediador e interlocutor, que está al servicio de los sentires profundos de los diálogos en arte acústico, entre los seres de nuestro planeta.